Las Cataratas de Sangre en la Antártida no son una simple mancha roja: científicos explican su origen subglacial y su impacto ambiental
Las Cataratas de Sangre en la Antártida han dejado de ser un enigma visual. Científicos lograron explicar su origen al vincular una descarga de agua rojo óxido con un descenso medible en el glaciar que se encuentra encima.
El hallazgo confirma que las Cataratas de Sangre no son una simple mancha superficial, sino una señal visible de procesos ocultos bajo el hielo antártico.
El fenómeno fue observado en 2018 en el Glaciar Taylor, ubicado en los Valles Secos de McMurdo, una de las regiones más frías y áridas del continente.
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Qué ocurre bajo el hielo en las Cataratas de Sangre
Según el portal Earth, durante el evento registrado, la superficie del glaciar se hundió y luego se recuperó. Esto evidenció un pulso breve de drenaje subglacial.
El geocientífico Peter T. Doran, de la Louisiana State University, explicó que la caída coincidió con una disminución de presión bajo el glaciar, confirmando que el flujo rojo responde a cambios internos del sistema hidráulico.
Bajo el hielo, la presión aumenta cuando el peso glaciar atrapa agua salada en canales sellados. Con el movimiento lento del hielo, esta salmuera es empujada hacia grietas y liberada en pulsos repentinos.
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Por qué las Cataratas son rojas
El característico color rojo de las Cataratas de Sangre aparece cuando el agua rica en hierro entra en contacto con el oxígeno del aire. Este proceso de oxidación produce partículas de color óxido que tiñen el hielo.
La sal cumple un papel fundamental: evita que el agua se congele incluso en temperaturas extremas, permitiendo que el líquido permanezca activo durante miles de años.

Impacto ambiental y hallazgos científicos
Durante el estudio, sensores y cámaras registraron la aparición de manchas rojas, cambios térmicos en el lago cercano y variaciones en la superficie del glaciar.
El drenaje redujo la presión en la base del hielo, provocando una leve caída del glaciar y ralentizando su avance. Además, la descarga alteró la estratificación del lago, desplazando nutrientes y afectando ecosistemas microbianos.
Los investigadores también determinaron que la salmuera puede desplazarse varios kilómetros antes de emerger y que en su interior habitan microbios capaces de sobrevivir sin oxígeno, alimentándose de reacciones químicas con hierro y azufre.
Actualmente, las Cataratas de Sangre se entienden menos como una rareza visual y más como un sistema natural que conecta hielo, roca y lago, ofreciendo pistas clave sobre la dinámica subglacial y el impacto del cambio climático.
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