Una intervención militar que cuestiona la soberanía venezolana y los límites del derecho internacional. Así fue la captura de Nicolas Maduro
En las primeras horas de este sábado 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una «operación a gran escala» en Venezuela. Esta incluyó ataques aéreos sobre Caracas y otras zonas, y resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Según el anuncio oficial, ambos fueron trasladados fuera del país y serán procesados en un tribunal de Nueva York por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas. Estas acusaciones que datan de 2020 y que incluyen una recompensa de hasta 50 millones de dólares.
La operación comenzó alrededor de las 2:00 a.m. hora local, con explosiones reportadas en instalaciones militares clave como Fuerte Tiuna —el principal complejo castrense y residencia de Maduro— y la base aérea La Carlota. Residentes de Caracas describieron sobrevuelos de aviones a baja altitud, cortes de energía y humo visible en varias zonas. Fuentes estadounidenses indican que la captura fue ejecutada por unidades élite como el Delta Force, en una acción rápida que duró menos de una hora en su fase central, sin bajas reportadas en el lado estadounidense. Maduro y Flores fueron encontrados en su residencia dentro de Fuerte Tiuna y extraídos del país, posiblemente vía helicóptero o avión.
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Así comenzó la presunta caida
Este evento culmina meses de escalada: desde agosto de 2025, Estados Unidos desplegó fuerzas navales en el Caribe, interceptó buques petroleros y realizó ataques contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico. Negociaciones previas, en las que Maduro habría solicitado condiciones para un exilio, colapsaron, precipitando la intervención directa.
Sin embargo, la operación plantea graves interrogantes sobre el respeto al derecho internacional. Numerosos gobiernos y analistas han calificado la acción como una violación de la soberanía venezolana y de los principios fundamentales del derecho internacional. Lo cual incluye la prohibición del uso de la fuerza contra un Estado soberano establecida en la Carta de las Naciones Unidas (artículo 2(4)). Francia, a través de su ministro de Exteriores, declaró explícitamente que la operación «va en contra de los principios del derecho internacional». Brasil, Colombia y otros países latinoamericanos han expresado preocupación por el precedente de una intervención unilateral sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
EEUU Nuevamente violando el DIH
En cuanto al derecho internacional humanitario (DIH), aplicable en contextos de conflicto armado, informes preliminares mencionan bajas entre militares y posibles civiles venezolanos. Así, como daños a infraestructura.
Aunque Estados Unidos sostiene que los objetivos eran estrictamente militares y relacionados con ejecuciones de órdenes judiciales, cualquier ataque que cause víctimas civiles o daños desproporcionados podría contravenir normas como el principio de distinción y proporcionalidad consagrados en los Convenios de Ginebra y el Protocolo Adicional I. Organizaciones internacionales han sido instadas a investigar si se respetaron estas reglas, especialmente en un operativo nocturno en zona urbana.
El gobierno venezolano, a través de la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, denunciaron la acción como «agresión armada» y «secuestro». Posteriormente, declararon estado de emergencia y exigiendo pruebas de vida de Maduro y Flores. Rusia y China condenaron la intervención como violación de la soberanía y amenaza a la estabilidad regional.
Este episodio genera incertidumbre sobre el futuro inmediato de Venezuela: un posible vacío de poder, riesgos de inestabilidad interna y repercusiones diplomáticas globales. Mientras el mundo aguarda más detalles —incluyendo el juicio en Estados Unidos—, queda claro que la operación representa una escalada significativa en las tensiones hemisféricas, con implicaciones profundas para el orden internacional basado en reglas. La comunidad global observa con atención cómo evolucionará esta crisis.
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