Ante el Consejo de Seguridad, la embajadora Leonor Zalabata condenó la incursión militar en territorio venezolano y defendió la soberanía, el multilateralismo y la primacía del Derecho Internacional
Colombia asumió un papel protagónico en el escenario internacional al intervenir en la sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde rechazó de manera categórica el uso unilateral de la fuerza en Venezuela y reiteró su apuesta por una salida diplomática, pacífica y soberana a la crisis del país vecino.
En representación del Estado colombiano, la embajadora ante la ONU, Leonor Zalabata, afirmó que “el interés primordial de lograr la paz, el respeto al Derecho Internacional y la protección de la vida y los derechos humanos deben prevalecer sobre cualquier vía de hecho”, marcando una posición clara frente a la incursión militar de Estados Unidos ocurrida en la madrugada del 3 de enero.
Una intervención con peso político
La sesión del Consejo de Seguridad fue solicitada por el presidente Gustavo Petro, apenas días después de que Colombia asumiera su rol como miembro no permanente con voz y voto. El pleno del Consejo analizó los alcances y consecuencias de la operación militar en territorio venezolano, un hecho que ha elevado las tensiones regionales.
Durante su intervención, Zalabata reiteró la disposición de Colombia para ofrecer sus buenos oficios diplomáticos y contribuir a una solución política liderada por los propios venezolanos, insistiendo en que el diálogo y la mediación deben prevalecer sobre la coerción.
Condena a la violación de la soberanía
La embajadora fue enfática al señalar que los hechos registrados constituyen “evidentes violaciones a la soberanía, la independencia política y la integridad territorial venezolana”, subrayando que no existe justificación alguna, bajo ninguna circunstancia, para el uso unilateral de la fuerza.
Según explicó, estas acciones vulneran de manera directa la Carta de las Naciones Unidas, al desconocer principios fundamentales como la prohibición del uso o amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía de los Estados y la protección de la población civil y de los bienes de carácter civil.
Un cuestionamiento directo al Consejo de Seguridad
Uno de los momentos más contundentes de la intervención fue el cuestionamiento explícito al rol del propio Consejo de Seguridad cuando uno de sus miembros permanentes desconoce el orden jurídico internacional.
“¿Cuál es entonces el rol de este Consejo y dónde quedan los cimientos de la paz y la seguridad internacionales?”, planteó Zalabata, advirtiendo sobre el peligro de normalizar un escenario donde la ley del más fuerte se imponga sobre el multilateralismo y los acuerdos construidos mediante la diplomacia.
Democracia sin violencia ni imposición
Colombia insistió en que la democracia no puede ser promovida ni defendida mediante la violencia ni estar subordinada a intereses económicos externos. En ese sentido, Zalabata afirmó que Venezuela tiene derecho a vivir en paz, democracia y dignidad, con un gobierno definido soberanamente por su propio pueblo y sus instituciones.
La representante colombiana reiteró que el país ha hecho llamados constantes para que se abran caminos democráticos en Venezuela, siempre bajo la decisión popular y sin interferencias externas.
Colombia fija una línea ética en la política internacional
La intervención de Colombia ante el Consejo de Seguridad no es un gesto protocolario, sino una toma de posición política de alto impacto. Al condenar sin ambigüedades el uso de la fuerza y cuestionar incluso a miembros permanentes del Consejo, el país reivindica una política exterior basada en principios y no en alineamientos automáticos.
Este pronunciamiento refuerza la visión del Gobierno colombiano de que la paz, los derechos humanos y el respeto al Derecho Internacional no son negociables, incluso cuando ello implica enfrentar narrativas de poder global. En un contexto de creciente militarización y disputas geopolíticas, Colombia apuesta por el multilateralismo como único camino legítimo para resolver conflictos.
La postura expresada por la embajadora Zalabata posiciona al país como un actor que defiende la legalidad internacional, la soberanía de los pueblos y la centralidad de la vida humana, enviando un mensaje claro: la fuerza no puede reemplazar al diálogo, ni la imposición puede sustituir a la democracia.
Realice su donación en Noticias La Voz Realities
Con tu aporte, apoyas el periodismo independiente y alternativo dando clic en el botón de BOLD:



