El fenómeno therian, que comenzó ganando visibilidad en redes sociales, está dando un paso hacia el mundo físico en varios países de América Latina. Tras convocatorias exitosas en México y Argentina, comunidades juveniles en ciudades como Quito, Ecuador, preparan sus primeros encuentros presenciales.
La transición de lo virtual a lo físico marca un nuevo momento para quienes se identifican con la identidad therian, una experiencia que va más allá de una tendencia pasajera en TikTok.
¿Qué significa ser therian?
El término therian describe a personas que sienten una identificación psicológica o espiritual con un animal específico. No implica creer que pueden transformarse físicamente, sino experimentar una conexión interna persistente con ciertas características simbólicas del animal.
En redes sociales, esta identidad se expresa a través de videos donde jóvenes imitan comportamientos animales o utilizan elementos estéticos asociados. Sin embargo, especialistas señalan que reducir el fenómeno a un simple juego sería simplificarlo.
La psicóloga Sol Ríos explica que no debe confundirse con un comportamiento lúdico:
“No se lo asocia a un comportamiento recreativo; más bien se habla de una identidad interna donde la persona se identifica con algún tipo de animal”, señala.
La búsqueda de pertenencia en la era digital
Expertos coinciden en que el crecimiento del fenómeno therian está vinculado a la necesidad de identidad y pertenencia en la adolescencia.
Según Ríos, en contextos donde las dinámicas familiares pueden verse afectadas por la carga laboral o la distancia emocional, las subcomunidades digitales ofrecen un espacio de validación.
En este escenario, la tecnología actúa como puente para explorar autopercepciones que los jóvenes describen como un vínculo persistente con un animal determinado.
Disforia de especie y salud emocional
Desde el ámbito clínico, la psicóloga Alexandra Santiana profundiza en el concepto de “disforia de especie”. Según explica, en algunos casos no se trata de un disfraz o una moda, sino de una inconformidad más profunda.
“Quisiera tener lo que tiene el gato o el perro; la belleza y la prudencia que no encuentran en los humanos que les rodean”, describe.
Santiana subraya que estos sentimientos pueden surgir en entornos donde no hubo suficiente sensibilidad o acompañamiento emocional. Sin embargo, advierte que el enfoque no debe ser la estigmatización.
“La identidad es cómo nos vemos en la única vida que tenemos; si hay caos en la mente, el problema no es la persona, sino lo que está sintiendo”, afirma.
Más allá de una moda
El crecimiento del movimiento therian en América Latina plantea interrogantes sobre cómo la sociedad interpreta las nuevas formas de identidad juvenil.
Mientras algunos lo ven como una tendencia pasajera, otros consideran que refleja una búsqueda auténtica de pertenencia en un entorno digital cada vez más influyente.
Especialistas coinciden en que el acompañamiento familiar y educativo resulta clave para entender estas experiencias sin burlas ni alarmismo, promoviendo espacios de diálogo y apoyo emocional.
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