El más reciente informe del DANE reveló una disminución significativa de la inseguridad alimentaria en Colombia durante 2025, mostrando una reducción tanto en los niveles moderados como graves de acceso insuficiente a los alimentos.
De acuerdo con la medición oficial, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares colombianos se ubicó en 21,1 %, lo que representa una caída de 4,4 puntos porcentuales frente a 2024.
La inseguridad alimentaria grave también presentó una reducción importante al pasar de 5 % a 3,4 % en un año. Según el informe, cerca de 779 mil personas lograron salir de esta condición alimentaria durante el último año.
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Gobierno asegura que “el hambre retrocedió”
Tras conocerse las cifras, el presidente Gustavo Petro destacó los resultados a través de su cuenta en X y aseguró que la política social y alimentaria del Gobierno comenzó a reflejarse en los indicadores nacionales.
Podemos decirlo con orgullo: mi gobierno logró hacer retroceder el hambre en el país, expresó el mandatario
El jefe de Estado afirmó además que la inseguridad alimentaria más grave “se acerca a cero” y relacionó los resultados con la estrategia Hambre Cero impulsada desde el Gobierno nacional.
Zonas rurales siguen siendo las más golpeadas
Aunque las cifras nacionales muestran mejoría, el informe del Dane evidencia profundas desigualdades territoriales.
En los centros poblados y zonas rurales dispersas, la inseguridad alimentaria moderada o grave se ubicó en 31,4 %, una cifra considerablemente superior a la registrada en cabeceras municipales, donde el indicador fue de 18,1 %. Los departamentos con mayores niveles de inseguridad alimentaria fueron:
| Chocó: 56,8 % |
| Sucre: 50,1 % |
| La Guajira: 47,8 % |
Mientras tanto, los territorios con menores índices fueron: San Andrés y Providencia: 5,2 %, Caldas con un 9,2 % y Bogotá: 9,6 %.
Chocó y Vichada registraron aumento de hambre grave
Pese a la reducción general, el informe advierte que algunos territorios experimentaron incrementos preocupantes en inseguridad alimentaria grave.
El caso más crítico fue el de Chocó, donde el indicador pasó de 6,4 % en 2024 a 17,9 % en 2025. También aumentó significativamente en Vichada, que pasó de 2,7 % a 9,7 %. Por el contrario, departamentos como San Andrés, Cundinamarca y Casanare registraron reducciones importantes en los niveles más severos de hambre.
Hogares liderados por mujeres y personas sin estudios son los más afectados
El estudio también identificó brechas sociales profundas relacionadas con género, educación y pobreza. Los hogares con jefatura femenina registraron una prevalencia de inseguridad alimentaria de 23,1 %, superior al 19,4 % de hogares encabezados por hombres.
Además, los hogares cuyo jefe o jefa no tiene ningún nivel educativo alcanzaron una prevalencia de inseguridad alimentaria de 45,7 %, mientras que aquellos con educación superior registraron apenas 9,1 %.
El informe igualmente muestra que el hambre afecta con mayor fuerza a hogares que se perciben pobres y a familias afiliadas al régimen subsidiado de salud.
Cómo mide el Dane el hambre en Colombia
La medición se realiza mediante la Escala Fies, diseñada por la FAO para evaluar el acceso a alimentos en términos de calidad y cantidad. La metodología incluye preguntas relacionadas con situaciones como:
| preocupación por falta de comida |
| reducción en la variedad de alimentos |
| saltarse comidas |
| sentir hambre sin poder comer |
| pasar un día entero sin alimentos |
Estas preguntas fueron incorporadas por primera vez en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en 2022 y permiten hacer seguimiento al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2 de la ONU: Hambre Cero.
El reto sigue siendo cerrar las brechas territoriales
Aunque el informe refleja avances importantes en la reducción del hambre en Colombia, las cifras muestran que la inseguridad alimentaria continúa golpeando con fuerza a regiones históricamente vulnerables y a hogares en condiciones de pobreza estructural.
El desafío para el Gobierno nacional será sostener la reducción de los indicadores mientras persisten desigualdades en acceso a vivienda, educación, salud y oportunidades económicas.
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