El nuevo mandatario ha hecho de su fortuna uno de los principales argumentos de su discurso político. Su tesis ha sido que, al haber construido su patrimonio antes de llegar al poder, no dependerá económicamente de los grupos tradicionales de la política colombiana. Sin embargo, esa misma riqueza se encuentra ahora bajo un escrutinio mucho mayor.
Una vida de lujo convertida en marca personal
De La Espriella no construyó únicamente una carrera como abogado. Construyó una marca. Vinos de la Toscana, corbatas italianas, relojes de alta gama, automóviles de gran potencia, temporadas en Florencia y Miami y una marcada afición por la gastronomía hacen parte de la imagen pública que durante años ha acompañado al empresario.
El periodista Ángel Becassino, quien ha investigado su trayectoria, lo describe como un hombre cuyo nivel de vida exige recursos económicos importantes.
Esta imagen de prosperidad fue incorporada por el propio De La Espriella a su narrativa política: un empresario que, según su discurso, logró construir una fortuna sin necesitar del Estado y que ahora pretende trasladar esa experiencia al ejercicio del poder.
De Montería a los grandes negocios
Aunque nació en Bogotá, De La Espriella creció en Montería, Córdoba. Desde joven mostró inclinación por las actividades comerciales y posteriormente, durante sus años universitarios en Bogotá, amplió sus negocios.
Según las investigaciones periodísticas realizadas por Ángel Bacassino y Gerardo Reyes, durante esa etapa comercializó ropa, whisky y esmeraldas en Estados Unidos. Con el tiempo, la actividad jurídica se convirtió en el centro de su expansión económica.
Su firma De La Espriella Lawyers terminó siendo la principal pieza de un entramado empresarial que posteriormente se extendió a sectores como bebidas, alimentos, moda y entretenimiento.
El salto económico llegó con la defensa de personajes cuestionados
Uno de los capítulos más controvertidos de su trayectoria profesional está relacionado con los clientes que defendió como abogado penalista.
A comienzos de los años 2000, en pleno proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, De La Espriella comenzó a representar jurídicamente a personas vinculadas al paramilitarismo.
Las AUC fueron una organización paramilitar de extrema derecha responsable de graves hechos de violencia en Colombia y vinculada con masacres, narcotráfico y otros crímenes. Córdoba, precisamente, fue uno de los territorios donde las estructuras paramilitares tuvieron una fuerte presencia.

Las investigaciones periodísticas sobre De La Espriella señalan que su llegada a ese mundo fue determinante para la construcción de su fortuna y para la consolidación de una cartera de clientes dispuestos a pagar elevados honorarios por su defensa.
El propio abogado ha reconocido que en determinados procesos llegó a cobrar entre dos y tres millones de dólares, dependiendo del caso.

David Murcia y Álex Saab, entre sus clientes más controvertidos
La lista de clientes de alto perfil que han pasado por su trayectoria profesional incluye a personajes involucrados en algunos de los procesos judiciales más polémicos de Colombia y América Latina.
Uno de ellos fue David Murcia Guzmán, fundador de DMG, empresa intervenida por el Estado colombiano en 2008 por captación masiva e ilegal de dinero.
Murcia Guzmán acusó públicamente a De La Espriella de apropiarse presuntamente de 5.000 millones de pesos y de solicitar otros 760 millones para supuestamente sobornar congresistas. De La Espriella rechazó esas acusaciones y emprendió acciones judiciales contra Murcia Guzmán por los delitos de injuria y calumnia agravada.
Otro de sus clientes fue Álex Saab, empresario colombo-venezolano señalado por autoridades estadounidenses y opositores del Gobierno venezolano en investigaciones relacionadas con corrupción y lavado de activos. De La Espriella dejó de representarlo en 2019.
La defensa de estos personajes forma parte de una trayectoria profesional que sus críticos utilizan para cuestionar la naturaleza de los negocios que permitieron al abogado convertirse en multimillonario.
Su equipo, por su parte, sostiene que se trata del ejercicio legítimo de la defensa penal y que toda persona tiene derecho a representación jurídica.
Un imperio empresarial detrás del candidato
La actividad profesional no fue el único camino utilizado por De La Espriella para ampliar sus ingresos.
Su firma jurídica se convirtió en el núcleo de una estructura empresarial que posteriormente incorporó negocios de bebidas, alimentos, moda y otros productos.
A través de De La Espriella Style, el empresario desarrolló una marca asociada con un estilo de vida de lujo. También creó Dominio De La Espriella, dedicado a la producción y promoción de vinos y rones.
Incluso su faceta musical fue incorporada a la construcción de la marca personal, con publicaciones en plataformas digitales en las que interpreta canciones como O sole mio, Volare y A mi manera. El resultado fue una imagen pública cuidadosamente construida alrededor de tres conceptos: empresario, abogado y personaje de alto perfil.
35 compañías bajo el radar de una investigación periodística
El tamaño real del entramado empresarial de De La Espriella fue rastreado por La Silla Vacía. Una investigación publicada por ese medio identificó, hasta diciembre de 2025, 35 compañías en Colombia, Panamá y Estados Unidos con las que el entonces candidato tenía una relación vigente o reciente.
El análisis también puso en discusión la rentabilidad de algunas de esas sociedades. Mientras el bufete jurídico aparece como la empresa más importante y rentable de su estructura empresarial, otras compañías asociadas a su nombre registrarían pérdidas y deudas.
La investigación periodística estimó en aproximadamente 19.000 millones de pesos el patrimonio de De La Espriella en Colombia, una cifra que corresponde a la valoración realizada por ese medio a partir de activos y obligaciones identificadas.
El patrimonio que ahora deberá explicar desde la Presidencia
La discusión sobre la fortuna de De La Espriella adquiere una dimensión completamente diferente después de su llegada al poder.
Como candidato, podía argumentar que sus negocios pertenecían a su esfera privada. Como presidente, sus empresas, sociedades, inversiones y posibles conflictos de interés estarán sometidos a un escrutinio institucional y ciudadano mucho mayor.
La pregunta ya no es únicamente cuánto dinero posee. También será necesario establecer cómo están estructurados sus negocios, quiénes son sus socios, qué empresas continúan activas, cuáles mantienen obligaciones financieras y qué mecanismos utilizará el nuevo Gobierno para garantizar que las decisiones presidenciales no beneficien directa o indirectamente sus intereses económicos.
Congresistas estadounidenses pidieron investigar sus inversiones
El debate incluso llegó a Estados Unidos. El 17 de junio, 11 congresistas demócratas estadounidenses enviaron una comunicación a autoridades de ese país en la que solicitaron investigar el origen de los fondos vinculados a las inversiones de De La Espriella en territorio estadounidense.
La solicitud fue dirigida a instancias como el Departamento de Estado, la Fiscalía General y el Departamento del Tesoro. Los congresistas también expresaron preocupación por el respaldo que el presidente Donald Trump manifestó hacia la candidatura de De La Espriella.
La petición constituye un nuevo elemento dentro del creciente escrutinio internacional sobre las actividades empresariales del mandatario.
De La Espriella insiste: su fortuna es producto del trabajo
Frente a las críticas sobre el origen de su patrimonio, De La Espriella ha sostenido públicamente que su riqueza es consecuencia de su actividad profesional y empresarial.
En una publicación de 2024 afirmó: «No he dejado de producir un solo día». Ese argumento fue fundamental para construir su candidatura como una alternativa a la clase política tradicional.
El ahora presidente se presentó como alguien que no necesitaba utilizar el Estado para hacer negocios y que, precisamente por haber construido su patrimonio antes de llegar al poder, tendría independencia frente a los poderes económicos y políticos.
El verdadero desafío comienza ahora
La historia empresarial de Abelardo De La Espriella deja de ser un asunto exclusivamente privado desde el momento en que asume la Presidencia de Colombia. Su patrimonio, sus compañías, sus inversiones internacionales y su pasado como abogado de personajes controvertidos estarán inevitablemente bajo la lupa.
El nuevo mandatario tendrá que demostrar que la independencia económica que utilizó como bandera electoral puede traducirse también en transparencia, separación efectiva de intereses privados y ausencia de conflictos de interés en el ejercicio del poder.
La Presidencia convierte así su mayor argumento de campaña —su fortuna y su condición de empresario independiente— en uno de los principales asuntos que deberán ser vigilados durante su Gobierno.
Porque una cosa es presentarse ante los electores como un hombre que llegó al poder gracias a su riqueza. Otra, mucho más exigente, será demostrar desde la Casa de Nariño que esa riqueza nunca condicionará las decisiones del Estado.
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