El Atlántico dijo presente en el encuentro de la Alianza Nacional de Economías para la Vida con una amplia representación de organizaciones sociales, comunitarias, productivas y solidarias que llevaron a las mesas de trabajo las necesidades, experiencias y propuestas construidas desde los territorios. Leudis Madera fue la encargada de la delegación en representación de Melissa Obregón, gerente regional de la entidad en el departamento.
La delegación estuvo conformada por más de 13 organizaciones con presencia y trabajo en diferentes sectores del departamento, demostrando la diversidad de iniciativas que hacen parte de la economía popular y solidaria.
Entre las organizaciones participantes estuvieron la Cooperativa Multiactiva de Pescadores de Puerto Colombia; Asociación Agroindustrial El Paso Galapa; ASOFRUHORCOL; ASOCARIBESC; ASOCUIDADORES; Manos Unidas de Suan; SubliRegalos; Asociación de Mujeres Populares de Colombia; Asociación ASOMVIC de Puerto Colombia; Asociación Piscícola Agrícola e Integral de Baranoa; Fundación Organización Mujeres Víctimas por la Paz de Colombia (MUVIPAZ); Fundación Social Constructora de Paz (FUNSOCOPAZ) y CAS Atlántico.
Una delegación que llevó las voces del territorio
La participación del Atlántico no se limitó a la asistencia al encuentro. Los representantes de cada organización participaron en las diferentes mesas de trabajo y presentaron propuestas relacionadas con sus experiencias, necesidades y procesos comunitarios.
La diversidad de la delegación permitió reunir en un mismo espacio iniciativas vinculadas con la pesca, la producción agroindustrial y piscícola, el trabajo de las mujeres, el cuidado, las víctimas, los emprendimientos y los procesos sociales y comunitarios.
De esta manera, las organizaciones del departamento llevaron al escenario nacional una mirada construida desde las realidades de sus comunidades.
Cinco ejes para organizar el trabajo
Uno de los principales resultados de la participación del Atlántico fue la construcción de una hoja de ruta para orientar el trabajo de las organizaciones dentro de la Alianza. Esta agenda quedó estructurada en cinco ejes estratégicos:
1. Organización comunitaria
El primer eje busca fortalecer los procesos organizativos y comunitarios, promoviendo una mayor capacidad de articulación entre las organizaciones y las comunidades que representan.
La apuesta es que las organizaciones puedan consolidar sus estructuras, mejorar su participación y trabajar de manera coordinada en torno a objetivos comunes.
2. Agenda programática
El segundo eje está relacionado con la construcción de una agenda programática que recoja las necesidades y propuestas de los territorios.
La intención es avanzar hacia iniciativas que respondan a las condiciones reales de las comunidades y permitan que sus propuestas tengan mayor incidencia dentro de las políticas. Además, con programas relacionados con la economía popular y solidaria.
3. Educación y generación de capacidades
La formación también quedó definida como una prioridad. Las organizaciones plantearon la necesidad de fortalecer conocimientos y capacidades que permitan mejorar sus procesos internos. Así, desarrollar sus iniciativas productivas y comunitarias y contar con mayores herramientas para participar en escenarios de decisión.
4. Gestión de recursos y finanzas
Otro de los componentes fundamentales de la hoja de ruta es la gestión de recursos y las finanzas. Este eje busca fortalecer las capacidades de las organizaciones para gestionar recursos, desarrollar proyectos y avanzar hacia procesos sostenibles que permitan consolidar sus actividades económicas y sociales.
5. Comunicaciones
El quinto eje corresponde al plan de comunicaciones, considerado una herramienta fundamental para visibilizar el trabajo que realizan las organizaciones en los territorios. Esta fue expuesta y será manejada por Noticias La Voz Realities a nivel nacional.
La comunicación permitirá compartir experiencias, fortalecer la articulación entre las organizaciones y mostrar el aporte que realizan los procesos de economía popular, comunitaria y solidaria al desarrollo de las comunidades. Esta debe ser el principal pilar para fortalecer las organizaciones.
Una declaración que pone en el centro el cuidado de la vida
Durante el encuentro realizado entre el 31 de julio y el 1 de agosto fueron adoptada la Declaración Política de la Alianza Nacional de Economías para la Vida. Las cuales marcarán un punto de partida para una nueva etapa de articulación entre las organizaciones participantes.
La declaración plantea como propósito fortalecer la autonomía de las comunidades y consolidar un proyecto construido alrededor del cuidado de la vida y los bienes comunes.
Para las organizaciones del Atlántico, este planteamiento abre la posibilidad de articular sus experiencias y propuestas alrededor de una agenda común. Pero, sin perder de vista las particularidades de cada territorio.
El trabajo continuará durante la implementación del Plan Nacional de Desarrollo
Los acuerdos construidos durante el encuentro buscan trascender la jornada de trabajo y convertirse en una agenda de articulación permanente.
La hoja de ruta planteada por las organizaciones del Atlántico establece las bases para continuar trabajando de manera articulada durante la implementación del Plan Nacional de Desarrollo, en coordinación con Prosperidad Social y la Unidad Solidaria. Lo cual se espera que cumpla el presidente Abelardo de la Espriella.
El propósito es que las organizaciones puedan participar activamente en la construcción de iniciativas que fortalezcan la economía popular y solidaria y que reconozcan las capacidades productivas, sociales y comunitarias existentes en los territorios.
Del territorio a una agenda nacional
La presencia de las organizaciones del Atlántico refleja la diversidad de actores que hacen parte de los procesos de economía popular y solidaria en el departamento.
Pescadores, productores, asociaciones de mujeres, organizaciones de cuidadores, víctimas, emprendimientos y fundaciones sociales confluyeron en un mismo espacio para construir propuestas y definir una agenda común.
El reto ahora será convertir los acuerdos en acciones concretas. Con los cinco ejes definidos —organización comunitaria, agenda programática, educación y capacidades, gestión de recursos y finanzas, y comunicaciones—, la delegación del Atlántico cuenta con una hoja de ruta para seguir fortaleciendo la articulación territorial y aportar a la consolidación de la Alianza Nacional de Economías para la Vida.
La apuesta es clara: que las organizaciones y comunidades no sean únicamente receptoras de políticas públicas, sino protagonistas en la construcción de alternativas económicas, sociales y comunitarias desde los territorios.
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