La Fundación Social Constructora de Paz reafirmó que la solidaridad comunitaria sigue siendo una herramienta real para transformar territorios y sembrar futuro
En una jornada cargada de emoción, solidaridad y compromiso comunitario, la Fundación Social Constructora de Paz – Funsocopaz celebró la Navidad durante diciembre de 2025 llevando sonrisas y esperanza a más de 100 niños y niñas de sectores vulnerables en Barranquilla y Soledad. Más allá de una entrega simbólica, la actividad se convirtió en un acto de dignificación y reconocimiento a la niñez como eje central de la construcción de paz.
La iniciativa demostró que, incluso en contextos marcados por la desigualdad, el trabajo colectivo y el amor por el otro siguen siendo capaces de generar transformaciones reales.
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El poder de la solidaridad organizada
La jornada fue posible gracias al respaldo de personas comprometidas con el tejido social y la paz territorial, entre ellas Karina Pérez, Enrique Mastrodomenico, Walter Cárcamo, Camilo Gómez, Martha González, Sandra Urango (consejera de la etnia zenú), Gloria Rodríguez (representante de jóvenes del Distrito de Barranquilla) y Martha Hoyos, directora de Funsocopaz, quien lideró el proceso.
Este esfuerzo conjunto permitió no solo la entrega de regalos, sino también la creación de un espacio de encuentro, afecto y esperanza para niñas y niños que, en muchos casos, enfrentan realidades de exclusión y carencias estructurales.
Construir paz también es cuidar la infancia
Desde Funsocopaz se reiteró que la paz no se construye únicamente desde los acuerdos institucionales, sino desde acciones concretas que fortalezcan el tejido social, promuevan valores de solidaridad y protejan la infancia.
“Una sonrisa puede parecer pequeña, pero en contextos de vulnerabilidad se convierte en un acto profundo de resistencia y humanidad”, señalaron voceros de la fundación.
La paz empieza donde el Estado no siempre llega
En un país atravesado por brechas sociales persistentes, este tipo de iniciativas evidencian el papel clave que cumplen las organizaciones sociales en la construcción de paz desde lo cotidiano. La labor de Funsocopaz pone en evidencia que la niñez no puede seguir siendo una población secundaria en la agenda pública, y que garantizar momentos de alegría, cuidado y reconocimiento también es una forma de hacer justicia social.
La jornada navideña no solo regaló sonrisas: envió un mensaje político y ético sobre la necesidad de invertir en la infancia, fortalecer el trabajo comunitario y reconocer que la paz se construye desde el amor, la solidaridad y la acción colectiva.
Funsocopaz cierra así el año reafirmando su compromiso con los territorios y recordando que cuando una comunidad se une, incluso los gestos más sencillos pueden cambiar vidas.
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