Desde el balneario de San Sebastián, en la Región de Valparaíso, llega una nueva propuesta que busca abrirse camino en la escena latinoamericana. In Ad Hominem, power trío formado en 2023, presenta ‘Entre fuego y sombras’, su primer trabajo discográfico y una declaración de principios: hacer metal directo, intenso y en español, sin someterse a una sola etiqueta.
La agrupación está integrada por Giordano Moglia, en la voz y guitarra; Lucio Pérez, en el bajo y voz; y Roberto Zúñiga, en la batería.
Su propuesta recoge elementos de diferentes vertientes del metal. La agresividad del thrash, la complejidad técnica de sonidos progresivos y la fuerza épica del heavy metal clásico conviven en un álbum que, según la propia banda, busca construir una identidad propia desde Latinoamérica.
Queremos letras que golpeen y música que no pida permiso. No buscamos etiquetas, solo que la gente sienta la fuerza del trío en vivo, señala la agrupación
Metal sin apellidos y con identidad latinoamericana

en torno a la dualidad del ser humano: la rabia y la esperanza, la destrucción y el renacer, la fe y la
ausencia de ella // Foto: Diego Armando Báez Peña
In Ad Hominem reconoce influencias de nombres como Metallica, Anthrax, Dream Theater, Nevermore e Iron Maiden, aunque su intención no es convertirse en una réplica de las grandes bandas angloparlantes.
El proyecto apuesta por letras en español y por historias conectadas con experiencias humanas y realidades sociales más cercanas. En lugar de encasillarse exclusivamente en el thrash, el heavy o el metal progresivo, el grupo prefiere definir su sonido como “metal sin apellidos”.
La idea es sencilla: riffs contundentes, una base rítmica potente, protagonismo para el bajo y la guitarra, además de momentos melódicos y cambios de dinámica que eviten que el disco se convierta en un golpe constante de distorsión.
‘Entre fuego y sombras’: un disco sobre las contradicciones humanas
El álbum debut de In Ad Hominem gira alrededor de una idea central: la dualidad que habita en cada persona. La rabia y la esperanza, la destrucción y el renacimiento, La fe y la ausencia de ella.
Cada una de las ocho canciones aborda una historia diferente, pero todas están atravesadas por conflictos internos, pérdidas, cuestionamientos y la necesidad de encontrar un lugar en un mundo que muchas veces parece derrumbarse.
La banda explora temas como la muerte, la soledad, la ira, la crisis de fe, la crítica social y la búsqueda personal.
Está bien arder y está bien estar en la sombra. No todo es luz. Queremos que la gente que escuche el disco sepa que sus demonios también tienen música. Que gritar también es sanar, explica la agrupación.
Ocho canciones, ocho formas de enfrentar la oscuridad
El recorrido musical de ‘Entre fuego y sombras’ transita por diferentes emociones y atmósferas. ‘Ciudad sin Dios’ presenta una visión desoladora sobre la indiferencia y la sensación de abandono.
‘Renaciendo’ se mueve hacia un terreno más intenso y esperanzador. ‘El Fin’ combina melancolía y furia, mientras que ‘Esperando una opinión’ plantea una mirada crítica y ansiosa.
En ‘He de morir’, la banda construye una atmósfera fatalista y épica. ‘Ciego’ se adentra en terrenos más oscuros, mientras ‘Ecos de ausencia’ explora la melancolía desde una perspectiva inspiradora. El cierre llega con ‘Toda mi ira’, una descarga explosiva que funciona como liberación.
‘Ciudad sin Dios’, el grito contra la indiferencia
La canción elegida como focus track del álbum es ‘Ciudad sin Dios’. El tema nació, según la banda, a partir de una pesadilla de uno de sus integrantes y desarrolla una sensación colectiva de abandono: una ciudad que se derrumba mientras cada persona intenta sobrevivir por su cuenta.
La composición mezcla un riff directo de influencia thrash, batería agresiva y un coro diseñado para permanecer en la memoria, antes de pasar por un segmento con mayor influencia groove y regresar a la intensidad inicial. Su letra lanza una imagen particularmente contundente: una ciudad en la que “Dios se fue de gira y no volvió”.
El videoclip fue desarrollado con imágenes creadas y editadas con inteligencia artificial, bajo la dirección y producción de Matías Tapia, conocido como Mato, intercalando estas secuencias con imágenes de los integrantes interpretando y actuando.
La intención es representar una contradicción contemporánea: mucha gente reunida, pero pocas conexiones reales; una multitud donde, en medio del caos, nadie parece ver ni ayudar al otro.
Chile después del estallido, pérdidas y experiencias reales
La inspiración detrás del disco también está relacionada con el contexto social y personal de sus integrantes.
La banda menciona la experiencia de vivir en Chile después del estallido social, las pérdidas personales y la observación de una sociedad que, según su mirada, parece debatirse constantemente entre apagarse o encenderse.
También aparece San Sebastián como parte del paisaje creativo. Ensayar cerca del mar y construir las canciones en ese entorno terminó convirtiéndose, de alguna manera, en parte del imaginario del álbum.
El fuego y la sombra, dos conceptos aparentemente opuestos, terminaron siendo la síntesis visual y conceptual de un trabajo que no pretende dividir a las personas entre buenos y malos, sino mostrar los distintos estados que atraviesan.
Una portada nacida de la pintura
La identidad visual del álbum también apuesta por un trabajo artesanal. La portada de ‘Entre fuego y sombras’ fue realizada en pintura acrílica por la artista Nicole Rojas, quien tomó como punto de partida las letras y la música del disco.
La imagen muestra una figura rodeada por llamas y oscuridad, trasladando al plano visual el concepto que atraviesa todo el álbum. La intención fue conservar una estética cruda y directa, coherente con el sonido del power trío.
Colombia está en la ruta de In Ad Hominem
El lanzamiento de este primer álbum es apenas el comienzo de los planes de la agrupación. Para lo que queda de 2026 y durante 2027, In Ad Hominem proyecta lanzar dos nuevos videoclips, publicar el álbum en formato físico y vinilo y, especialmente, iniciar una gira por Latinoamérica.
Y Colombia aparece entre sus principales objetivos. La banda quiere presentarse por primera vez en el país, conocer la escena local y conectar con públicos de ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.
Queremos tocar en Colombia, Argentina, Perú, México y en todo el mundo , plantea la agrupación.
Su apuesta es conectar con oyentes que buscan metal en español y canciones que hablen desde experiencias latinoamericanas.
In Ad Hominem llega con una propuesta que no pretende pedir permiso para existir dentro de una categoría. Su primer álbum combina furia, técnica, oscuridad y melodía para hablar de pérdidas, crisis y resistencia. Y ahora, desde las costas chilenas, el trío busca que ese sonido cruce fronteras. Porque, como resume la propia banda, el fuego y las sombras no tienen fronteras.
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