El Gobierno nacional dio inicio a una de las intervenciones más esperadas en materia energética para el Caribe colombiano: la construcción de una subestación eléctrica provisional en el municipio de Uribia, en el departamento de La Guajira.
Se trata de un proyecto que apunta a resolver décadas de fallas en el suministro eléctrico, caracterizadas por apagones constantes, variaciones de voltaje y un servicio inestable que ha afectado de manera directa la vida cotidiana de miles de familias.
La obra beneficiará a cerca de 400.000 habitantes, especialmente en los municipios de Uribia y Manaure, donde la precariedad del servicio energético ha sido una de las principales barreras para el desarrollo social y económico.
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Infraestructura clave para garantizar estabilidad energética
El proyecto contempla la instalación de una subestación provisional de 110 kV, con capacidad de transformación de 110.000 a 34.500 voltios, lo que permitirá mejorar significativamente la calidad del servicio eléctrico en la región.
Esta infraestructura tendrá un impacto directo en la reducción de interrupciones y en la estabilización de los niveles de tensión, lo que se traduce en un suministro más confiable para hogares, comercios y actividades productivas.
Más allá de lo técnico, la obra representa un cambio estructural en un territorio históricamente golpeado por la desigualdad en el acceso a servicios básicos.
El papel del Gobierno y la intervención en el sector eléctrico
Durante el acto de inicio, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, calificó el proyecto como un hecho histórico. Además, aseguró que su ejecución solo fue posible gracias a la intervención estatal en la empresa Air-e.
El funcionario fue enfático al señalar que, sin esa decisión, la obra difícilmente habría avanzado, planteando una crítica directa al modelo de gestión anterior del servicio eléctrico en la región.
Además, destacó que esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la infraestructura energética del Caribe y garantizar el acceso equitativo a la energía como un derecho fundamental.
La Guajira, eje de la transición energética en Colombia
El proyecto no solo responde a una necesidad inmediata. Sino que también se articula con la visión del Gobierno de convertir a La Guajira en un epicentro de la transición energética del país.
En ese contexto, se anunció que el 35% del presupuesto nacional destinado a comunidades energéticas —equivalente a un billón de pesos— será invertido en este departamento. Esto con el objetivo de impulsar soluciones sostenibles y ampliar la cobertura energética.
A esto se suman cerca de 20 mil millones de pesos en recursos de regalías destinados a proyectos de energía en Uribia. Lo que refuerza la apuesta por transformar el territorio desde una perspectiva ambiental y social.
Proyección a largo plazo: una solución definitiva en camino
Aunque la subestación en construcción es de carácter provisional, el Gobierno ya proyecta una solución definitiva con la futura estación permanente Uribia–Manaure.
Para ello, se ha planteado que la ejecución sea asumida por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), con el fin de acelerar su desarrollo y garantizar una infraestructura sólida a largo plazo.
Este enfoque busca no repetir los errores del pasado y asegurar que las soluciones energéticas en la región sean sostenibles, eficientes y alineadas con las necesidades del territorio. El desarrollo del proyecto ha contado con la participación de autoridades locales, líderes comunitarios y actores del sector energético. Quienes han sido clave en la gestión del lote y en la socialización de la obra.
Este componente social es fundamental en un departamento donde las comunidades han exigido durante años soluciones reales frente a la crisis energética.
Más que energía: dignidad y desarrollo
La puesta en marcha de esta obra representa mucho más que una mejora técnica. Se trata de un paso hacia la dignificación de las condiciones de vida de miles de personas que durante años han enfrentado limitaciones estructurales.
El acceso a un servicio eléctrico estable impacta directamente en la salud, la educación, la productividad y la seguridad de los territorios. Con ello, la Guajira está convirtiéndose en un eje clave para el desarrollo integral.
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