La inflación medida por el DANE será el principal factor que incida en el precio de los alimentos, los arriendos y los servicios, más allá del aumento del salario mínimo
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró el año 2025 con una variación anual del 5,10 %, una cifra que se convierte en el principal referente económico para entender cómo se comportarán los precios de la canasta familiar durante 2026.
Este indicador, que mide la variación promedio de los precios de bienes y servicios que consumen los hogares colombianos, refleja el verdadero impacto del costo de vida sobre millones de familias, especialmente en rubros sensibles como alimentos, arriendos, servicios públicos, educación y transporte.
Alimentos y vivienda: los mayores determinantes del bolsillo
De acuerdo con el informe del DANE, las divisiones que más contribuyeron a la inflación anual fueron Alojamiento, agua, electricidad y gas, junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas, dos componentes que concentran una alta ponderación dentro de la canasta del IPC y que afectan directamente el gasto cotidiano de los hogares.
Subclases como el arriendo imputado, las comidas fuera del hogar y los arriendos efectivos fueron responsables de una parte sustancial del aumento, evidenciando que el encarecimiento del costo de vida no se explica por un solo factor, sino por una estructura de precios que responde a dinámicas económicas más amplias.
Por qué el IPC —y no el salario mínimo— define los precios
Uno de los errores más comunes en el debate público es atribuir el aumento de los precios al incremento del salario mínimo. Sin embargo, los precios de la canasta familiar no se fijan con base en el salario mínimo, sino en la inflación acumulada que mide el IPC.
El IPC es el indicador que:
| Sirve como referencia para ajustar arriendos, matrículas, tarifas y contratos. |
| Refleja el comportamiento real del mercado en bienes esenciales. |
| Incorpora costos de producción, transporte, oferta y demanda. |
El aumento del salario mínimo, en cambio, busca compensar la pérdida del poder adquisitivo causada por la inflación, no generarla. En términos técnicos, el salario mínimo es una variable de ingreso; el IPC es una variable de precios. Confundir ambas distorsiona el análisis económico y alimenta narrativas imprecisas.
Educación y servicios, con presiones inflacionarias
El informe también muestra incrementos relevantes en la división de Educación (7,36 %) y en Restaurantes y hoteles (7,91 %), sectores que influyen tanto en el gasto de los hogares como en los ajustes anuales de tarifas privadas y públicas cp-IPC-dic2025.
En contraste, divisiones como Información y comunicación registraron variaciones moderadas, lo que confirma que la inflación no es homogénea y que su impacto es desigual según el tipo de consumo.
Datos claves para 2026
El cierre del IPC en 5,10 % marca una señal clara para 2026: el reto no es solo aumentar ingresos, sino controlar los factores estructurales que encarecen la vida cotidiana. En un país donde la mayor parte del gasto de los hogares se concentra en alimentos, vivienda y servicios, la inflación sigue siendo el termómetro más fiel del bienestar económico.
Entender el IPC no es un asunto técnico reservado a economistas; es una herramienta fundamental para comprender por qué suben los precios, cómo se ajustan los contratos y cuál es el verdadero impacto de las decisiones económicas en la mesa de los hogares colombianos.
Realice su donación en Noticias La Voz Realities
Con tu aporte, apoyas el periodismo independiente y alternativo dando clic en el botón de BOLD:
