Desde la ONU, el presidente Gustavo Petro conecta Gaza, drogas, migración y clima en un mismo conflicto: la codicia contra la vida
En vísperas de su intervención oficial ante la 80ª Asamblea General de la ONU, el presidente Gustavo Petro abrió el debate global con una denuncia que no pasó desapercibida: el genocidio en Gaza, la política internacional contra las drogas, la crisis migratoria y el cambio climático son, a su juicio, expresiones de una misma guerra global. “Una guerra de la codicia contra la vida y contra la humanidad toda”, afirmó durante el Diálogo de Alto Nivel sobre Soluciones para la Financiación Climática, antesala de la próxima COP30 en Belém do Pará (Brasil).
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Gaza como espejo del mundo
Para Petro, lo que ocurre en Gaza es “una demostración de lo que quieren hacer en toda América, en África y en el mundo árabe: el poder de la barbarie”. Sus palabras, cargadas de simbolismo, buscaban conectar el drama palestino con realidades latinoamericanas que, aunque distintas, comparten un trasfondo de dominación y exclusión.
El mandatario cuestionó con dureza a Estados Unidos y a Europa Occidental, acusándolos de sostener un pensamiento colonial y racista. “Creen hoy que hay una raza superior. Tratan a los migrantes como esclavos. Me iban a llevar a los migrantes encadenados sin cometer ningún crimen. Les advertí: no entra en nuestro espacio aéreo ni un solo avión con colombianos o latinoamericanos encadenados”, recordó, aludiendo a tensiones diplomáticas pasadas.
Drogas, migración y clima: un mismo sistema
El jefe de Estado insistió en que las políticas contra las drogas, el control migratorio y la inacción climática forman parte de un mismo entramado de poder. En su crítica, señaló a Naciones Unidas de ser cómplice por no mostrar la verdad en sus estudios sobre drogas y permitir que se usen como justificación para “tirar misiles en el Caribe”.
“El problema no está en la sustancia consumida en Miami, Dubái o París”, advirtió, “sino en la desigualdad que empuja a los jóvenes pobres de América Latina a cargar con el costo de una guerra que no es suya”.
Sobre la crisis climática, reiteró que detrás del estancamiento en las soluciones está la misma lógica de codicia que alimenta las guerras: “El poder que tira bombas en Gaza es el mismo que bloquea la posibilidad de salvar la vida en el planeta”.
Un llamado a la rebelión de los pueblos
En su discurso, Petro fue más allá del diagnóstico. Advirtió que el mundo tiene 10 años para cambiar y convocó a una “revolución de los pueblos” en Europa, Estados Unidos, América Latina, África y el mundo árabe. “Si un país como Estados Unidos vuelve al chauvinismo, los seres humanos tenemos derecho a la rebelión contra el tirano”, enfatizó, llamando a Naciones Unidas a construir una Fuerza Armada de Paz sin Estados genocidas.
El significado del discurso del presidente Gustavo Petro
El planteamiento de Petro va más allá de un discurso coyuntural. Busca reposicionar a Colombia como voz crítica del sistema internacional, conectando conflictos globales con luchas locales. Al unir genocidio, drogas, migración y clima bajo un mismo relato, el presidente pretende mostrar que no se trata de problemas aislados, sino de un modelo económico y político global que privilegia la codicia sobre la vida.
Este enfoque, sin embargo, genera resistencias: mientras sectores progresistas celebran su valentía en denunciar lo que califican de “hipocresía internacional”, sus críticos lo acusan de confrontar innecesariamente a potencias clave para la estabilidad económica y diplomática del país.
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