La detención de un presunto sicario del Clan del Golfo fue anunciada como un golpe clave contra el crimen organizado en el Atlántico, pero hoy el caso permanece en completo silencio institucional
El 23 de abril de 2025, la Policía del Atlántico informó la captura de Yair Enrique Rangel Baldovino, alias “38”, en la Vía 40 con carrera 82, en el barrio Siape de Barranquilla. El hombre, de 29 años, fue señalado como sicario urbano al servicio de la subestructura Nicolás Antonio Urango Reyes del Clan del Golfo (EGC).
Según el reporte oficial, enfrentaría cargos por concierto para delinquir agravado y homicidio agravado por sicariato, por el asesinato de Wilson Andrés Barraza Figueroa, ocurrido el 8 de abril de 2024 en el corregimiento El Vaivén, jurisdicción de Juan de Acosta.
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Antecedentes y traslado a la Fiscalía
Al momento de su detención, alias “38” registraba antecedentes judiciales por porte de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas (2024) y tráfico de estupefacientes (2016). Tras la captura, fue dejado a disposición de la Fiscalía General de la Nación, que asumiría el proceso penal correspondiente.
Desde entonces, el caso fue presentado como un resultado relevante dentro de la lucha contra las estructuras criminales que operan en el Caribe.
El vacío informativo
Nueve meses después, no existe ninguna actualización pública sobre el avance del proceso judicial. Consultas realizadas en portales oficiales de la Fiscalía, la Rama Judicial, así como en boletines institucionales y medios regionales y nacionales, no arrojan información posterior a los primeros comunicados de abril y mayo de 2025. No se conocen datos sobre:
| Audiencias de legalización o formulación de imputación. |
| Medidas de aseguramiento impuestas o modificadas. |
| Preacuerdos, sentencias o decisiones de fondo. |
| Traslados, libertades o eventuales vencimientos de términos. |
Aunque este tipo de procesos pueden tardar años, la ausencia total de información genera inquietud en la opinión pública.
Sicarios de bajo rango y violencia persistente
El caso cobra relevancia porque alias “38” no corresponde a un cabecilla de alto perfil, sino a un operador armado de nivel medio, pieza clave en la dinámica criminal del Clan del Golfo. Este tipo de estructuras se sostiene, precisamente, a través de sicarios encargados de ejecutar homicidios selectivos, extorsiones y control territorial.
En zonas como El Vaivén, así como en varios barrios de Barranquilla y municipios del Atlántico, este fenómeno ha mantenido un clima de intimidación constante.
Golpes sin reducción de la violencia
Durante 2025, las autoridades reportaron múltiples capturas e incautaciones contra la subestructura Nicolás Antonio Urango Reyes en departamentos como Atlántico y Bolívar. Sin embargo, los indicadores de violencia no muestran una reducción significativa: continúan los homicidios selectivos, la extorsión y las disputas por el control territorial.
La falta de seguimiento visible a procesos como este refuerza la percepción de que muchas capturas se anuncian, pero no se traducen en resultados judiciales contundentes.
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El deber de preguntar
Desde Noticias La Voz, se insiste en que el periodismo no puede limitarse a replicar comunicados oficiales. El seguimiento a los procesos judiciales es fundamental para evitar que casos de alto impacto social terminen diluyéndose en la impunidad.
Las preguntas siguen abiertas: ¿en qué etapa se encuentra el proceso contra alias “38”? ¿existen pruebas suficientes para una condena? ¿o se trata de otro expediente destinado a perderse en el sistema?
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