Durante el lunes festivo, la coalición adelantó una jornada de diálogo directo con viajeros en siete accesos a la capital, en el marco de la campaña hacia las elecciones del 8 de marzo
En medio del plan retorno de este lunes festivo, el Pacto Histórico desplegó una estrategia de presencia ciudadana en las siete principales entradas de Bogotá, con un objetivo claro: dialogar directamente con las y los viajeros que regresaban a la capital, socializar los avances del Gobierno nacional y fortalecer una participación política informada de cara al proceso electoral del próximo 8 de marzo.
La jornada, lejos de limitarse a la propaganda tradicional, apostó por el contacto cara a cara, una práctica que contrasta con las campañas desconectadas de la realidad cotidiana de la ciudadanía y que reivindica la política como un ejercicio de escucha y construcción colectiva.
Una lista diversa que recoge las luchas de Bogotá y del país
Desde el sur de la ciudad, María Fernanda Carrascal, cabeza de lista a la Cámara por Bogotá, subrayó el carácter representativo de la lista del Pacto Histórico, integrada por concejales y congresistas electos que reflejan tanto las necesidades urbanas como las luchas históricas del país.
“Estamos con una lista diversa que encarna las necesidades, los anhelos y los sueños de las y los bogotanos, pero también las luchas por el campesinado, la educación pública y una gestión integral de los residuos sólidos, en una ciudad que enfrenta crisis de basuras, inseguridad y pobreza”, afirmó Carrascal.
Su intervención puso sobre la mesa problemáticas estructurales que afectan a Bogotá y que, según la coalición, no pueden seguir siendo tratadas con soluciones superficiales o electorales de corto plazo.
La organización popular como motor del cambio
Por su parte, Laura Daniela Beltrán, “Lalis”, destacó que este proceso electoral no es improvisado, sino el resultado de años de trabajo desde los barrios populares y los procesos organizativos de base.
La candidata resaltó que la transformación política no surge de acuerdos entre élites, sino de la organización comunitaria y del trabajo colectivo sostenido, una narrativa que busca disputar el sentido de la política frente al desencanto ciudadano.
Mujeres y equidad: una apuesta política concreta
La exministra de Salud y cabeza de lista al Senado, Carolina Corcho, enfatizó que esta jornada también sirvió para visibilizar las candidaturas a la Cámara por Bogotá, resaltando que el 50 % de la lista está conformada por mujeres, un hecho que trasciende el discurso y se convierte en una apuesta real por la equidad y la representación política.
En un escenario político históricamente dominado por hombres, esta composición se presenta como un mensaje directo sobre el tipo de democracia que el Pacto Histórico busca consolidar.
Votar para defender y profundizar lo conquistado
Las y los aspirantes al Congreso coincidieron en un llamado claro: votar tres veces Pacto Histórico como una forma de defender los avances alcanzados y profundizar las reformas en curso.
Entre los logros y apuestas que destacaron se encuentran la reindustrialización, la reforma agraria, las reformas política y laboral, el salario mínimo vital, la educación superior pública gratuita, la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y una transición energética justa, ejes que definen la agenda del denominado Gobierno del Cambio.
Respaldo político y proyección electoral
La jornada concluyó con un respaldo explícito al candidato presidencial Iván Cepeda en la consulta del Pacto Amplio, consolidando un mensaje de unidad y continuidad del proyecto político de la coalición.
La disputa por la calle y el sentido de la política
La presencia del Pacto Histórico en las entradas de Bogotá no es un gesto menor. En un contexto de creciente desafección política, esta estrategia apuesta por recuperar la calle como escenario legítimo de la democracia y por disputar el relato frente a una oposición que suele reducir la política al ruido mediático o al miedo.
Más allá del calendario electoral, la jornada refleja una lectura estratégica: sin contacto directo con la ciudadanía, las reformas y los cambios estructurales corren el riesgo de quedar aislados del respaldo social que los sostiene. En ese sentido, el mensaje es claro: la continuidad del cambio no se decide solo en el Congreso, sino también en la conciencia y participación de la gente.
El próximo 8 de marzo será una prueba clave para medir si este ejercicio de cercanía logra traducirse en respaldo electoral y en la consolidación de un proyecto político que se juega, una vez más, en el terreno de lo popular.
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