Con una actuación demoledora y un Mbappé decisivo, el conjunto blanco firmó una goleada que lo deja a un paso de cerrar su clasificación entre los ocho mejores de la Champions
El Real Madrid ofreció una de sus noches más contundentes en la presente edición de la Champions League al imponerse con autoridad al Mónaco en el estadio Santiago Bernabéu. El resultado no solo reflejó la diferencia futbolística entre ambos equipos, sino que consolidó al conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa en el grupo de privilegio del torneo continental, a falta de la última jornada.
Desde el inicio, el equipo blanco dejó claro que no estaba dispuesto a especular. Presión alta, circulación rápida y profundidad por las bandas marcaron un arranque arrollador que pronto tuvo recompensa. Kylian Mbappé, protagonista absoluto del primer tiempo, abrió el marcador tras una jugada colectiva que evidenció la superioridad local y amplió la ventaja minutos después, confirmando su peso específico en los partidos grandes.
El Mónaco intentó reaccionar con remates aislados y un par de aproximaciones peligrosas, pero se encontró con un Real Madrid sólido, ordenado y con un Courtois atento cuando fue exigido. Antes del descanso, el marcador incluso pudo ser más amplio ante la insistencia de los locales y el dominio total del juego.
Un segundo tiempo sin piedad
La reanudación mantuvo el mismo libreto, aunque con un desenlace todavía más contundente. El Real Madrid aceleró el ritmo y convirtió el partido en un monólogo ofensivo. Mastantuono se sumó a la fiesta con un remate preciso, mientras que la presión constante provocó errores defensivos que terminaron ampliando la diferencia en el marcador.
Vinícius Jr., figura indiscutible del encuentro, firmó una actuación completa: desequilibrante, solidario y determinante. Además de anotar, fue el motor creativo del ataque, participando directamente en varias de las acciones decisivas que terminaron por desarmar al conjunto francés. Jude Bellingham, con su habitual llegada desde segunda línea, cerró una noche redonda para el mediocampo blanco.
Aunque el Mónaco logró descontar de manera testimonial, el resultado nunca estuvo en discusión. El Real Madrid cerró el partido con autoridad, profundidad de plantilla y una intensidad que explica por qué sigue siendo uno de los grandes aspirantes al título.
Señales de un equipo que crece
Más allá del resultado, la goleada dejó mensajes claros. El Real Madrid mostró variantes ofensivas, una sociedad cada vez más sólida entre sus figuras y una respuesta colectiva que invita al optimismo de cara a la fase decisiva del torneo. La mezcla de talento joven y jerarquía internacional comienza a dar frutos, y el Bernabéu vuelve a ser un escenario temible para cualquier rival europeo.
Con esta victoria, el conjunto blanco no solo suma puntos clave, sino que envía un mensaje al continente: cuando encuentra ritmo y confianza, su capacidad de arrasar sigue intacta.
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