El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aprovechó su intervención ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas para cuestionar el funcionamiento del sistema multilateral, defender la soberanía de su país y advertir sobre lo que calificó como nuevas formas de injerencia extranjera en América Latina.
Lula habló este 22 de septiembre en Nueva York, durante la apertura del debate general de la Asamblea, antes de la intervención del presidente estadounidense Donald Trump. La jornada reúne a los jefes de Estado y de Gobierno para discutir los principales conflictos y desafíos internacionales.
El mandatario brasileño sostuvo que la ONU atraviesa uno de sus momentos más críticos desde que llegó por primera vez a esa tribuna en 2003. Según Lula, la organización ha perdido capacidad para responder a las guerras y el Consejo de Seguridad permanece atrapado en un sistema que, en su opinión, favorece el bloqueo de las grandes potencias.
Lula cuestiona el Consejo de Seguridad
Uno de los principales ejes del discurso fue la reforma del sistema internacional de seguridad. Lula afirmó que el mundo está enfrentando el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial y cuestionó que enormes recursos económicos estén siendo destinados nuevamente a la carrera armamentista.
En su intervención, sostuvo que el derecho de veto de las potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad se ha convertido, según su valoración, en un obstáculo para la acción colectiva.
El presidente brasileño también rechazó la idea de que la guerra pueda convertirse en una herramienta normal de la política internacional.
Para Lula, la guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es la quiebra total de la política
Su planteamiento coincidió con el tono general de una jornada marcada por las guerras y por el cuestionamiento a la capacidad de las instituciones internacionales para responder a ellas. El secretario general António Guterres también advirtió al inicio del debate sobre el deterioro de la confianza, los conflictos y el debilitamiento del derecho internacional.
Gaza y Ucrania estuvieron entre sus principales referencias
El presidente brasileño dedicó parte de su intervención a los conflictos de Medio Oriente y Europa. Sobre Gaza, Lula calificó de “genocidio” las acciones del Gobierno de Benjamin Netanyahu contra la población palestina. Se trata de una valoración política del mandatario brasileño, no de una determinación judicial citada como conclusión propia de esta nota.
Al mismo tiempo, condenó los ataques de Hamás contra civiles israelíes y cuestionó las acciones contra organismos y funcionarios internacionales que investigan posibles violaciones del derecho internacional.
En relación con la guerra entre Rusia y Ucrania, Lula sostuvo que el conflicto no tendrá vencedores en el campo de batalla y defendió la negociación diplomática como vía para alcanzar una salida.
Brasil ha impulsado junto con China el llamado Grupo de Amigos de la Paz, una iniciativa orientada a promover conversaciones sobre el conflicto.
“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”
La soberanía latinoamericana ocupó otro espacio central del discurso. Lula afirmó que la proximidad geográfica de América Latina con Estados Unidos es una realidad que no puede ignorarse, pero sostuvo que esa cercanía no debe traducirse en subordinación política.
Brasil no cabe en el patio trasero de nadie, afirmó el mandatario brasileño
La frase adquirió especial relevancia por el momento en que fue pronunciada: su discurso antecedió al de Donald Trump en la misma Asamblea General.
Lula defendió además una relación internacional basada, según sus palabras, en alianzas para el desarrollo y no en relaciones de dependencia.
Reuters reportó que el presidente brasileño también utilizó su intervención para advertir contra la interferencia extranjera en las elecciones de Brasil y presentó los comicios de octubre como una disputa entre “democracia y negacionismo”.
Sobre Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití
El mandatario brasileño también se refirió a diferentes situaciones políticas de América Latina. Sobre Venezuela, sostuvo que el pueblo venezolano debe definir su propio destino, mientras que mencionó a Nicaragua y Haití dentro de los asuntos regionales que requieren atención.
También cuestionó el embargo estadounidense contra Cuba. El mensaje general de Lula fue que las diferencias ideológicas entre gobiernos latinoamericanos no deberían impedir una mayor integración regional.
Crimen organizado: cooperación, no intervención
Otro de los temas abordados fue la lucha contra el crimen organizado. Lula afirmó que Brasil no pretende delegar en otros países la defensa de sus fronteras y rechazó la idea de que la respuesta contra las organizaciones criminales deba depender de una intervención extranjera.
En ese punto, defendió la cooperación internacional para perseguir el tráfico de armas y dinero. El presidente brasileño mencionó una propuesta que, según explicó, ya había presentado personalmente a Trump y sostuvo que la coordinación entre países puede ser más efectiva que el despliegue militar.
También destacó operaciones realizadas por Brasil contra organizaciones criminales y mencionó la llamada Ley Antifacción y las acciones contra la corrupción.
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Lula lleva el debate climático y tecnológico a la ONU
El cambio climático también tuvo un espacio relevante. Lula afirmó que el asunto ha perdido presencia en las agendas del G7 y el G20 y pidió combatir lo que calificó como negacionismo climático.
En cuanto a Brasil, destacó la reducción de la deforestación en la Amazonia y defendió la posibilidad de combinar crecimiento económico con reducción de emisiones.
El presidente también puso sobre la mesa los recursos naturales brasileños. Según su planteamiento, los minerales críticos y las tierras raras deben generar valor dentro del propio país y estar vinculados con transferencia tecnológica y sectores estratégicos nacionales.
La tecnología ocupó otro capítulo. Lula pidió avanzar en la regulación de las grandes empresas tecnológicas y de la inteligencia artificial. Criticó lo que describió como un intento de imponer un “neoliberalismo digital sin reglas” y cuestionó la concentración de poder en manos de grandes actores tecnológicos. También se refirió a las apuestas digitales y al endeudamiento de los hogares.
La defensa del PIX y las elecciones de octubre
Uno de los asuntos más vinculados con la política interna brasileña fue el sistema de pagos PIX. Lula rechazó, según sus palabras, las presiones de empresas multinacionales que pretendan privatizar esta infraestructura pública de pagos. El discurso también tuvo un componente electoral.
Brasil celebrará elecciones el 4 de octubre de 2026, y Lula sostuvo que los ciudadanos no solo elegirán presidente, gobernadores y legisladores, sino que deberán decidir entre lo que él definió como “democracia y negacionismo”.
El mandatario aseguró que el proceso será transparente y competitivo y volvió a advertir sobre una eventual injerencia extranjera en la política brasileña. Reuters reportó el mismo eje de su intervención y señaló que sus comentarios parecían dirigidos tanto a Washington como a sus rivales políticos.
Lula cerró su intervención con un llamado a recuperar la capacidad política de Naciones Unidas para responder a los conflictos y recuperar su papel como espacio para la construcción de la paz.
Su discurso dejó así una combinación de política exterior, defensa de la soberanía brasileña, cuestionamientos al orden internacional y mensajes vinculados con el escenario electoral que enfrentará Brasil en octubre.
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