A solo dos meses de la primera vuelta presidencial, Colombia vive una de las campañas más polarizadas de su historia reciente. El uribismo, representado por el Centro Democrático, muestra una fuerte remontada tras las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas del pasado 8 de marzo, mientras el progresismo corre el riesgo de quedarse corto si no logra superar sus divisiones internas.
Así lo advierte el periodista y director de VoxPopuli Digital, Lucio Torres, en su análisis titulado “Atajar el vuelo de Paloma: Pacto Amplio Progresista”, publicado el 1 de abril de 2026.
Según Lucio Torres, la polarización extrema entre “el que dijo Petro” e “el que dijo Uribe” favorece estructuralmente a la derecha si la izquierda y el centro progresista no construyen una alianza amplia e incluyente.
Puedes leer: Andrea Vargas traza su hoja de ruta en el Congreso: juventud, educación y justicia social en el Atlántico
El ascenso de Paloma Valencia y el “vuelo” del uribismo
En la Gran Consulta por Colombia del 8 de marzo, la senadora Paloma Valencia (Centro Democrático) se impuso de manera contundente con más de 3,2 millones de votos (alrededor del 45,7 % de la consulta de centroderecha). Este resultado la consolida como la candidata presidencial con mayor capacidad de aglutinar al bloque uribista y centroderechista.
Aunque Abelardo de la Espriella (Salvación Nacional) mantiene un discurso radical que moviliza al antipetrismo más duro, Paloma Valencia cuenta con estructuras políticas más sólidas y mayor potencial para captar votos del centro y de los indecisos. El analista estima que la fórmula Valencia–Oviedo podría superar los 7 millones de votos en primera vuelta y atraer a más del 50 % de los indecisos antes del 31 de mayo.
En las elecciones al Congreso, el Centro Democrático pasó de 13 a 17 senadores, consolidándose como la segunda fuerza parlamentaria con cerca de 3 millones de votos (15,6 %). Este crecimiento, aunque inferior al del Pacto Histórico, representa una recuperación significativa tras el revés de 2022.
El estancamiento del Pacto Histórico y el techo de Iván Cepeda
Por su parte, el Pacto Histórico sigue siendo la principal fuerza en el Congreso, con aproximadamente 25 escaños en el Senado (22,7 % de los votos y unos 4,4 millones de sufragios), lo que representa un leve crecimiento respecto a 2022. Sin embargo, Lucio Torres advierte que Iván Cepeda, quien lidera las encuestas presidenciales con alrededor del 35-38 % de intención de voto, presenta un “techo electoral” preocupante: su rechazo ronda el mismo porcentaje (cerca del 37 %).
Sin ampliar su base hacia el centro y otras fuerzas progresistas, el Pacto Histórico difícilmente logrará la hegemonía necesaria para frenar el retorno del uribismo, señaló Lucio
El error estratégico: ir en contra del Frente por la Vida
El periodista critica duramente la decisión del petrismo de no apoyar la consulta del Frente por la Vida, un intento de construir un progresismo más amplio que incluyera sectores ecologistas, liberales disidentes y otras fuerzas de centroizquierda. La consulta apenas alcanzó unos 595.000 votos, con Roy Barreras como ganador por estrecho margen.
Torres califica esta estrategia como “sectaria y liquidacionista”. Según su análisis, el boicot a esta iniciativa le regaló al uribismo un crecimiento del 35 % en el Congreso y consolidó la polarización binaria que hoy beneficia a Paloma Valencia.
El propio Lucio Torres, quien participó como precandidato en esa consulta con la propuesta “Pan con Paz”, había advertido públicamente en febrero de 2026 que no apoyar el Frente por la Vida sería “un error histórico” que fortalecería estratégicamente al uribismo.
La propuesta: construir un Pacto Amplio Progresista
Ante este panorama, Lucio Torres hace un llamado urgente: Iván Cepeda debe liderar la construcción de un Pacto Amplio Progresista que supere el sectarismo actual y convoque a todas las fuerzas socialdemócratas, democráticas y progresistas del país.
“Colombia enfrenta un dilema similar al de la izquierda europea en los años 30: o se construye un frente amplio, o la derecha consolidará su retorno al poder”, afirma Torres, recordando el debate histórico entre Trotsky (defensor del Frente Único Obrero) y Stalin (con su teoría del “socialfascismo”).
Sin esta unidad, advierte el periodista, el uribismo revitalizado podría retomar el control del Estado en las elecciones del 31 de mayo (primera vuelta) y el posible 21 de junio (segunda vuelta).
Contexto de fondo
El gobierno de Gustavo Petro (2022-2026) ha impulsado reformas sociales, la “Paz Total” y una transición energética, pero también enfrenta críticas por inseguridad, dificultades fiscales y escándalos en su entorno. Con Petro imposibilitado para reelegirse, el futuro del “cambio” depende de la capacidad del progresismo para ampliar su base más allá de su núcleo duro.
A menos de dos meses de la votación, encuestas recientes muestran a Cepeda al frente, pero con Paloma Valencia creciendo con fuerza y un importante porcentaje de voto disperso e indecisos (alrededor del 20-30 %) que podría definir el resultado.
Realice su donación en Noticias La Voz Realities
Con tu aporte, apoyas el periodismo independiente y alternativo dando clic en el botón de BOLD:



