La televisión pública de Irán confirmó este domingo una noticia que sacude al mundo: la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. El clérigo, de 86 años, falleció durante los bombardeos conjuntos ejecutados por Estados Unidos e Israel el pasado sábado. Por lo tanto, el país entrará en un periodo de 40 días de luto oficial.
La Guardia Revolucionaria también emitió un comunicado lamentando la pérdida de su guía. En el texto, calificaron el ataque como un acto de «exterminadores de la humanidad». Asimismo, instaron a la sociedad a demostrar unidad nacional ante lo que consideran una agresión externa sin precedentes.
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Detalles de la ofensiva aérea
El ataque masivo comenzó a primera hora del sábado y tuvo como objetivos Teherán, Tabriz e Isfahán. En consecuencia, la operación no solo acabó con la vida de Jameneí. Medios oficiales informaron que también murieron varios familiares del líder, incluyendo a su hija, su yerno y un nieto.
Además, se confirmó la baja de figuras clave del estamento militar y de seguridad:
- Mohammad Pakpur: Comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria.
- Ali Shamjani: Secretario del Consejo de Defensa y estratega clave de la nación.
Según datos de la Media Luna Roja, los ataques han dejado un saldo provisional de más de 200 muertos.
La postura de Donald Trump
El presidente estadounidense, Donald Trump, utilizó su red social Truth Social para informar sobre el éxito de la operación. El mandatario describió a Jameneí como «una de las personas más malvadas de la historia». A pesar de los riesgos de una guerra a gran escala, Trump aseguró que esta es la mayor oportunidad para que los iraníes derroquen al régimen.
Sin embargo, la decisión ha generado fuertes críticas internas en EE. UU. Algunos sectores del Congreso califican la ofensiva como una «guerra unilateral e inconstitucional». Incluso antiguos aliados del movimiento MAGA, como Marjorie Taylor Greene, tildaron la acción como una «traición» por comprometer al país en otro conflicto extranjero.

Incertidumbre y represalias regionales
La caída de Jameneí abre un escenario de total incertidumbre en Medio Oriente. Por un lado, existe la posibilidad de reformas internas en Irán. Por otro lado, el riesgo de una escalada regional es inminente. De hecho, ya se registraron contraataques iraníes con drones y misiles en Qatar, Bahrein y Dubai.
Finalmente, el mundo observa con cautela si este evento marcará el fin de la teocracia iniciada en 1979 o si sumergirá a la región en un caos prolongado.



